| |
EL SUBMARINO RC TEORIA Y
PRACTICA
El deseo de construir submarinos sumergibles radiocontrolados
no es algo de hoy ni de ayer. Hace tiempo que existen planos. En
particular cabe recordar uno de MRB (Modele Rèduit de bateux)
que cayó en nuestras manos hace no menos de 40 años.
Reproducía un sumergible alemán del tipo I (U-25 y
U-26) que se construía totalmente en madera y se controlaba
mediante uno de los equipos de radio de la época que funcionaba
aún con válvulas, lo cual basta para dar una idea
de su robustez.
En aquellos tiempos, quién deseaba poseer
uno no tenía más camino que construírselo de
cabo a rabo, incluidos los diversos sistemas de comando de la inmersión.
Hoy en día la cosa ha cambiado. Se puede hallar una cantidad
considerable de modelos ya preparados en forma de Kit o bien de
cascos en fibra de vidrio y buen número de accesorios para
su maniobra, desde bombas de inmersión y demás accesorios
de todo tipo hasta los elementos menos imaginables; bastando decir
que incluso existen torpedos autopropulsados de tamaño bastante
aceptable.
Fue hacia la segunda mitad de la década
e los 60 cuando se produjeron los primeros intentos comerciales
de proveer a la afición de submarinos modelo sumergibles
RC, o elementos válidos para obtenerlos. Fue en el Reino
Unido -por lo que reza al aficionado medio español el mercado
europeo ha sido desde siempre el más asequible- el lugar
donde apareció un casco de PRFV/GRP (Plástico Reforzado
con Fibra de Vidrio/Glass Reinforced Plastic) de uno alemán
de la clase VII C, la más clásica y conocida. Pronto
le siguió un Kit alemán de montaje de uno de los modernos
submarinos nucleares lanzamisiles intercontinentales norteamericanos,
el Ethan Allen, SSBN 608, en versión semimaqueta, cuya inmersión
se realizaba mediante dos lastres o tanques de inmersión
que consistían en sendos cilindros dotados de un émbolo
móvil, accionado por medio de un motor eléctrico con
reductora a los que la fábrica llamaba <<bomba de inmersión>>.
Actualmente y sólo en Estados Unidos existen
varios especialistas que proveen de cuanto se pueda desear, desde
más de una docena de cascos de diversos tipos y tamaños
a, como ya se ha indicado, elementos que permiten construir un submarino
de modo fácil y rápido. Y decimos fácil y rápido,
del precio no hablamos.
DIVERSOS CAMINOS LLEVAN A ROMA
Un cuerpo puede sumergirse de dos modos distintos,
los cuales a su vez son susceptibles de ser matizados y diferenciados.
Los dos modos por los que caben lograr la inmersión son por
medio de un equilibrio hidrostático o de otro dinámico.
Dado que el primero es el mas similar al empleado en la realidad,
es el que mas habitualmente se persigue, aún cuando sea también
el mas complejo y erizado de dificultades.
Un submarino se sumerge hidrostáticamente
cuando dispone de depósitos que pueden llenarse y vaciarse
de agua de modo que lleguen a igualarse su peso y desplazamiento.
Una vez igualados estos, o sea con el buque ya a flor de agua, la
maniobra de desplazamiento vertical se realiza mediante unas superficies
horizontales conocidas como timones de profundidad, de buceo de
o hidroplanos, las cuales, al alcanzarse una flotabilidad neutra
que se conoce en la jerga especializada como trimado del buque y
resultar por tanto sensible al mas ligero impulso, así como
la variación de los centrajes, no precisan disponer de grandes
superficies.
La inmersión hidrodinámica precisa
de un condicionante básico para ser llevado a cabo de modo
realístico: disponer escasa diferencia entre peso y desplazamiento.
Si se logra, la inmersión es rápida y no demasiado
irreal. Si defectuoso, ésta puede llegar a ser algo así
como un imposible técnico, ya que aún con los motores
dando <<avante toda>>y a gran velocidad -evidentemente
fuera de escala-, y hasta levantando nubes de salpicadura de los
hidroplanos, si el modelo presenta un elevado valor en su flotabilidad
positiva no será posible realizar la inmersión.
Respecto al término, digamos que se entiende
como flotabilidad positiva aquella que hace que un buque flote (desplazamiento
mayor que el peso); negativa cuando le hace hundirse (desplazamiento
menor que el peso), y neutra cuando ambos están en equilibrio
con lo que el buque se mantiene justo a flor de agua. El menor impulso
hacia abajo le hace bajar ostensiblemente.
Quien suscribe recuerda con extraordinaria emoción
dos modelos que vio en sus años mozos, ambos de inmersión
hidrodinámica y propulsados por haces de gomas, comerciales
y de juguete. El primero, de cierto tamaño y construcción
semiartesanal, medía cerca del metro de eslora; el segundo,
de longitud no mayor de 30 cm, se fabricó con el nombre de
<<Ragis II>> y tenía su cota de inmersión
más o menos regulable gracias a la posibilidad de correr
hacia proa o popa la posición de sus hidroplanos, con lo
que actuaban justo por debajo del centro de gravedad, o por delante
o detrás de este. Si quedaban por delante el submarino se
sumergía de inmediato, si justo en su sitio lo hacía
más lentamente y hasta, con mucha práctica, se podía
lograr que navegase unos momentos a cota periscópica; si
quedaban por detrás sólo navegaba por la superficie.
Los dos disponían de una hélice cuyo motor de haz
de gomas se cargaba a mano (100 vueltas desde la propia hélice
el primero, por medio de una reducción que se accionaba con
el palo de la bandera del segundo) y su autonomía era necesariamente
muy reducida, apenas unos pocos metros. El primero tenía
unas medidas suficientes como para navegar en una piscina y hasta
lo hizo en el mar, el segundo sólo podía hacerlo en
una bañera doméstica y poco más.
Volviendo al tema de la inmersión hidrostática
e hidrodinámica, la principal diferencia entre uno y otro
sistema es que en el primero, al ser iguales su peso y desplazamiento
-es decir, al poseer flotabilidad neutra-, las salidas a la superficie
no suelen ser demasiado aparatosas a no ser que se desee que así
sean. En el segundo, y siempre proporcionalmente a su diferencia,
resulta un tanto difícil evitar que el submarino acabe saliendo
a superficie como un corcho, ya que si por algún motivo la
fuerza de propulsión reduce la efectividad hidrodinámica
de los hidroplanos por debajo de los mínimos indispensables,
será muy difícil evitar que esto suceda. Con lo que
no se pretende decir que este tipo de modelos resulten de imposible
inmersión realística, ya que con un modelo bien calculado
y puesto a punto, junto a un adiestramiento adecuado, se pueden
alcanzar unos resultados bastante aceptables. Todo depende del cómo
y de qué manera se distribuyan los centrajes del casco, así
como las posiciones y forma de los hidroplanos, y los pares y las
propias formas del casco. Y llegados a este último punto
creemos menester una explicación técnico constructiva
un tanto amplia sobre el tema, ya que puesto que por regla general
casi siempre se intenta construir modelos a escala o semimodelos,
es imprescindible conocer de un modo algo extenso aquellas.
SUMERGIBLES Y SUBMARINOS
Aunque en la vida habitual y en el lenguaje coloquial
ambos términos suelan considerarse como sinónimos
o equivalentes, en el mundillo técnico no lo son en absoluto.
¿Y cual es la diferencia entre ambos? Pues muy sencilla y
esclarecedora, un sumergible no es mas que un buque se superficie
que es capaz de sumergirse ocasionalmente. Por el contrario un submarino
es un buque diseñado para navegar siempre sumergido y salir
a superficie tan sólo cuando sea preciso. Lo cual, a pesar
de que parezca similar, es muy distinto, y si no que se lo pregunten
a los llamados <<submarinos>> de las dos guerras mundiales,
en especial la segunda, fuesen alemanes, italianos y/o japoneses,
por una parte, ya británicos, franceses, holandeses, rusos,
así como norteamericanos, además de a <<tu quanti>>
combatieron a bordo.
Hay además
otra característica básica que diferencia un submarino
de un sumergible. El primero posee una mayor velocidad en inmersión
que en superficie; el segundo, por el contrario, la posee mayor
en superficie que no en inmersión.

Hasta que la aparición del radar forzó
a los sumergibles del eje a buscar en el seno del océano
una protección eficaz contra sus ondas (Existían diversas
tácticas al respecto. Una de las que mejores resultados dio
al as de ases alemán Otto Kretschmer -Otto el taciturno-
con su U-99, así como a los submarinistas que se atrevieron
a practicarla, consistía en sumergirse por la proa del rumbo
base de un convoy y dejarse alcanzar por este de forma que quedase
a u mismo centro durante la noche. Una vez en superficie lanzaba
cuantos torpedos podía, organizaba el berenjenal correspondiente
y, navegando en superficie, escapaba por allí donde menos
podía imaginárselo el enemigo. En ocasiones parece
que recargó sus tubos en la propia superficie para realizar
un segundo ataque. Fue destruido en Marzo de 1941 como consecuencia
de las averías sufridas durante un ataque de cargas, debido
a que el oficial de guardia, poco ducho en tan original y heterodoxa
táctica, ordenó la inmersión a continuación
del ataque, siendo detectado y forzado a emerger), a la vez que
la preparación contra el subsiguiente ataque una vez habían
sido detectados, los mal llamados submarinos sólo navegaban
en inmersión durante alguna fase del ataque, en especial
la llamada final y si era de día, realizando sus tránsitos
siempre en superficie y asimismo intentando atracar en todas las
ocasiones de noche y en superficie, momento en que la silueta oscura
y baja del buque resultaba extremadamente difícil de descubrir.
Y ello era así por el simple hecho que su velocidad en inmersión
era baja -unos cuatro nudos mantenidos-, a la vez que más
bien reducida la autonomía de su batería. Por ello
y entre tanto les resultaba posible procuraban mantenerse en superficie
ya que allí su velocidad y autonomía era mucho mayor,
del orden del triple de la primera y centenares de veces la segunda.
Además el serviola de un submarino en superficie queda a
varios metros sobre el agua, lo que permite ver a mayor distancia
que si se emplea el periscopio, y aunque muchos contactos se obtuviesen
por medio de los hidrófonos -como se decía entonces-,
o sónares pasivos si empleamos la terminología actual,
la claridad de visión con prismáticos es mejor que
la obtenida a través del periscopio. En especial con los
de aquellos tiempos.
De ahí que el diseño básico
de los buques <<submarinos>> de ambas guerras fuese
similar, privando las características que permitía
una navegación en superficie por encima de las que hacían
lo propio en inmersión. Y solo fue cuando llegó la
imperiosa necesidad de evitar las obligadas y frecuentes subidas
a superficie que empezó a pensarse en algunos perfeccionamientos.
En primer lugar el <<schnorkel>> alemán -o snorkel
actualmente, después de haberse americanizado el término-
era un tubo que permitía permanecer sumergido con los motores
diesel en marcha, algo similar al tubo respirador de la pesca submarina
que, al parecer inventaron los italianos, perfeccionaron los holandeses
y, hallado por los alemanes en los submarinos holandeses a la ocupación
de las bases, se adoptó al llegar la debacle de mayo de 1943,
en que se produjo la inflexión en la pérdida de buques
enemigos y submarinos propios. Aunque no resultó definitivo
para el desarrollo de la guerra submarina, sí sirvió
por lo menos para alargarla y conceder alguna oportunidad más
a los <<lobos grises>>.
En segundo lugar, en diseños revolucionarios
y radicalmente distintos a los habituales, como los llamados electrosubmarinos
alemanes (tipos XXI y XXIII), considerados los primeros verdaderos
submarinos operativos de la historia. Estos submarinos se diseñaron
a partir de proyectos existentes (tipo XVIII, etc) convenientemente
modificados. Eran buques con cuaderna maestra en forma de <<8>>,
en cuyo espacio superior se ubicaba el espacio habitable y en el
inferior una batería mucho mayor, con motores eléctricos
sobrealimentados, a la vez que formas de carena muy estudiadas y
muy hidrodinámicas, con lo que alcanzaban velocidades y autonomías
en inmersión jamás imaginadas, del orden de 17 nudos
durante una hora y de varios días a 4 nudos. Además
disponían de sistemas de recarga de torpedos totalmente automáticos,
a la vez que métodos de lanzamiento que empleaban ultrasonidos
para trazar los rumbos y posiciones, con lo que podían lanzar
los torpedos en inmersión bastante profunda y sin necesidad
de sacar el periscopio, con un 100 por 100 de éxito. Hubo
dos tipos principales, el XXI (oceánico) y el XXIII (costero).
Sólo dos XXI llegaron a realizar un primer crucero de guerra,
sorprendiéndolos el fin de las hostilidades en el mar, aunque
sirvió para demostrar su extraordinaria capacidad y como
aviso de lo que podía ser una nueva guerra submarina con
buques como aquellos. Acabada la guerra, los países vencedores
se lanzaron a una frenética <<caza>> de técnicos
en aquellos submarinos maravillosos (<<wondersubamrines>>
como eran llamados por los aliados), así como se repartieron
cuantos pudieron obtener para evaluar sus posibilidades, lanzándose
a una carrera re radicales transformaciones de buques propios (tipos
W rusos y Guppy norteamericanos) ala vez que también diseñaban
y construían buques propios basados en aquellos.
Y por último, las propulsiones anaerobias
alternativas (turbina Walter, motores de circuito cerrado, etc.),
englobadas todas ellas, junto a otras de moderno concepto o diseño
(células de combustible, motores Stirling, mini-reactor nuclear,
MAESMA -Module d'Energie Sous Marin Autonome/módulo autónomo
de energía submarina-, etc.), conocidas bajo el acrónimo
AIP /Air Independent propulsión/propulsión independiente
del aire), que se aplican a muchos de los submarinos de hoy o de
<<tercera generación>>.
Y fijarse que hasta aquí no hemos hecho aún
referencia a la propulsión nuclear integral, tal vez la mas
genuinamente anaerobia ya que no precisa recarga alguna de las baterías,
aunque tal detalle, visto desde puntos de vista exclusivamente constructivos
de un modelo RC, no tiene, en le caso que nos ocupa., la menor importancia.
LAS <<LIBRE CIRCULACIÓN>>
Todos los sumergibles tenían una característica
básica, estar formados por un casco resistente sobre el que
se disponía la superestructura de libre circulación.
Es decir, un casco exterior que se inundaba al hacer inmersión
y que le confería unas cualidades de navegación en
superficie bastante aceptables; casco que se caracterizaba por estar
dotado de un buen número de aberturas por las que escurría
el agua cuando el buque salía a superficie. El casco resistente
quedaba a muy poca altura sobre la superficie, generando un escaso
volumen, siendo éste el que debía neutralizarse por
medio de los llamados lastres.
Respecto al sistema de ubicación de lastres
y de formas del casco resistente así como de la envuelta
exterior, se pueden considerar tres grupos principales: de doble
casco total o parcial, de casco simple -o único- con lastres
interiores y de lastres laterales. No es raro hallarse ante construcciones
híbridas que, por lo que reza a la construcción de
submarinos RC, no nos afectan en lo mas mínimo, como no sea
en una mayor o menor dificultad de construcción del casco
a causa de sus formas exteriores.
Pero para la construcción y navegación/inmersión
de un modelo de RC lo más importante que necesitamos saber
es que los sumergibles disponían de la citada superestructura
superior que formaba el casco visible, por debajo de la cual se
hallaba el casco resistente. Y que si lo que pretendemos es que
el acceso al interior de nuestro modelo se cierre al nivel de la
cubierta más exterior y visible, falsearemos gravemente una
característica constructiva que no hará más
que complicar sobremanera la disposición y capacidad de los
lastres. Porque al convertir en estanca una zona que en realidad
no lo era estaremos aumentando al propio tiempo el volumen a compensar
por medio de agua en los lastres, con lo que precisaremos de una
capacidad de lastres mayor. Lo cual, al no tener mas remedio que
alojarlos en el interior de nuestro modelo, acarreará graves
problemas de espacio útil interior, ni aún cuando
estemos trabajando a escalas bastante grandes con modelos del orden
de los 150 cm. de eslora o incluso más.
HIDROPLANOS, TIMONES,
NUMERO DE HELICES Y CRUCES DE QUILLA
La posición y forma de hidroplanos y timones
de dirección, y el de las hélices ha variado considerablemente
en los últimos 60 años. En especial, desde la llegada
de los submarinos de primera generación, y más tarde
con la de los monoárboles con casco en <<gota de agua>>.
Es un detalle que conviene conocer para poder elegir nuestro futuro
submarino RC con conocimiento de causa. Es algo mas importante de
lo que parece, porque de que elijamos uno u otro tipo dependen un
sinfín de detalles, desde su propia maniobrabilidad hasta
un mayor o menor grado de dificultad llegada la hora de construirlo,
diseñar y ubicar sus elementos interiores y estanqueizar
los accesos.
Por regla general los sumergibles utilizaban
dos hélices en popa junto a un par de hidroplanos y uno o
dos timones para el gobierno, dependiendo del numero y posición
de los tubos de lanzar popeles el que el número de los timones
de gobierno fuese par o impar. El otro par de timones de buceo se
hallaban en proa, existiendo buques en que éstos estaban
por debajo de la línea de flotación y no eran plegables,
junto a otros en que lo hacían por encima de la flotación,
en cuyo caso y por necesidades de órden práctico,
siempre eran plegables o articulados. Los hay de varios modelos.
Con los primeros submarinos empezaron a verse buques
con una hélice única, junto a la cual se hallaban
los timones de buceo y de dirección en una disposición
cruciforme que se conoce como cruz de quilla. Las líneas
del casco de dichos buques eran más hidrodinámicas
que las de los sumergibles, con torretas asimismo más hidrodinamizadas
-cuyo nombre pasó a ser el de <<vela>>-, y en
algunos casos sin timones de buceo proeles. Casi de la mano de los
submarinos nucleares, por lo menos de los norteamericanos con casco
en gota de agua, llegaros asimismo los planos de buceo en la vela,
algo que si en la realidad tiene su importancia, por lo que respecta
a nuestras necesidades no le hallaremos ninguna; o cuanto menos
de modo apreciable aunque dificultará su comando.
En un submarino RC conviene pensar en primer lugar
en la facilidad de estanqueizar el acceso; luego en la cualidad
de una mejor o peor navegabilidad; en tercer lugar -hay quien lo
antepone a la segunda condición- en la facilidad de ubicar
y comandar -y asimismo en la de repararlos y mantenerlos- cuantos
elementos internos sean menester, y en cuarto, pero sólo
cuando los otros tres puntos se hayan resuelto de un modo fiable
y favorable -por lo menos sobre el papel- en el aspecto exterior
o tipo de submarino a construir. Es evidente que podemos alterar
el orden por el que se han expuesto, inclusive empezar por el último
punto, un caso bastante mas habitual de lo que parece. Pero si así
decidimos, debemos estar preparados ante las consecuencias que nos
acarree tal decisión.
SECCIONES DEL CASCO
Según elijamos uno u otro modelo de submarino
-aviso a los navegantes, fijarse que estamos refiriéndonos
siempre a modelos (¿a escala?) que se pretende se asemejen
a algún buque existente o histórico. Evidentemente
si lo que deseamos es construir un modelo <<funcional>>,
o sea que funcione de modo correcto aún sin parecerse a nada,
muchas de las elucubraciones posibles quedarán bastante <<descafeinadas>>-
nos hallaremos ante el hecho que las formas y secciones del casco
exterior (en un submarino modelo no cabe hablar de casco resistente,
con los problemas de uno ya basta) serán más o menos
incómodas o difíciles, no sólo de construir
sino, lo que será aún peor, de estanqueizar.
En principio deberíamos considerar que la
dificultad de proteger un acceso, escotilla, unión, etc.
es directamente proporcional a su superficie, aunque aquella puede
aumentar de modo exponencial según sus formas. Las que presentan
menor conflictividad son las redondas o de revolución, toda
vez que una sección de este tipo resulta muy fácil
de estanqueizar a base de aros tóricos que queden aprisionados
en dos cilindros concéntricos en los que se adopte la disposición
de macho/hembra. Las tapas de escotilla con gran longitud de bordes
a proteger son muy conflictivas y hay que acudir al sistema de tapa
con juntas estancas esponjosas -siempre se han de mantener flexibles
e impermeabilizadas a base de grasa de silicona o, en su defecto,
simple vaselina- y perfiles adecuados que se sujetan a un armazón
inferior metálico con tornillos. Los cuales, además
de no dejar demasiada separación entre ellos -unos 20-30
mm.-, deben apretar sobre un perfil metálico en <<L>>,
<<U>>, <<I>> o similar y que al propio tiempo
lo haga sobre la tapa de plástico para que ésta no
se combe o abarquille.
El material de la tapa debería
ser casi irrompible -policarbonato- mejor que de cualquier otro
plástico que se astille -no usar metacrilato salvo cuando
no haya otra cosa- o sea algo flexible -PVC, etc.- ya que una deformación,
por mínima que sea, siempre acabará por presentar
problemas de vías de agua. Y cabe considerar al policarbonato
como un mal menor, ya que no deja de ser flexible; en este aspecto
lo ideal sería emplear plancha metálica de cierto
grueso (dural de 3 o 4mm.) que difícilmente se combará.
De ahí que podamos considerar dos reglas
de oro respecto a la estanqueización de los accesos de un
submarino: huir de las medidas y superficies grandes, y adoptar
en lo posible formas circulares. Ello acabará condicionando
en gran manera los posible modelos a los que optemos, pero pensar
que de tal elección puede acabar dependiendo algo tan importante
como el simple <<ser o no ser>>, es decir el que el
buque se sumerja sin excesivos problemas o que se convierta en una
fuete casi constante de ellos.
LOS LASTRES DE INMERSIÓN
En la realidad se emplean, según tipos, clases
y, en ocasiones hasta los países de procedencia, un número
bastante alto de lastres a bordo de un submarino. Se deben distinguir
entre los llamados lastres -cuya única misión es igualar
desplazamiento y peso- y tanques, por regla general con cometidos
de nivelación o compensación.
Los lastres de inmersión suelen ir ubicados en lugares estratégicos,
de modo que su llenado o vaciado sean rápidos y efectivos
sobre las condiciones de navegación de un submarino, es decir
lo hagan subir y bajar rápidamente o lo hagan hocicar y picar
según necesidades del momento.
Además de los lastres principales, pueden
hallarse también otros llamados rápida y seguridad,
muy usados por los sumergibles norteamericanos de las clases <<Fleet>>,
en la segunda guerra mundial. El primero se solía llevar
siempre lleno -para proporcionar una flotabilidad negativa de modo
rápido, de ahí su nombre,- y el segundo vacío
-para hacer lo propio si debía subirse rápidamente
a la superficie-, así como de regulación cuyo objeto
no deja de ser similar. Los principales pueden tener posiciones
y número muy diverso según diseños, aunque
siempre intentan no alterar el delicado equilibrio vertical del
submarino, ya que éste es un punto bastante peliagudo que
en ocasiones puede llegar a demostrarse incluso peligroso, en especial
cuando se emerge con el mar por el través.
Hoy no es raro hallar submarinos que disponen de,
además de los lastres principales que se inundan de agua
del mar, de lastres sólidos de plomo, o metales de alto peso
específico, que se largan en caso de necesidad. Además,
a bordo de un submarino se pueden hallar los tanques de compensación
y de nivelación. Los primeros son los encargados de anular
la flotabilidad positiva al lanzar torpedos, ya que un torpedo es
mas pesado que el agua que desplaza; los segundos consisten en dos
lastres ubicados a ambos extremos del buque y unidos entre sí
por un conducto en el que hay intercalada la bomba llamada de nivelación,
sirviendo para proporcionar un equilibrio longitudinal estable.
Es evidente que a bordo de un submarino
navegable RC debemos olvidarnos de todos ellos y emplear un lastre
principal único; en el peor de los casos, y eso sólo
en casos muy justificados, dos. Y decimos que uno mejor que dos,
porque en el caso de usar dos será muy difícil evitar
que uno almacene algunos gramos de agua de más o de menos
que el otro, con lo cual el desequilibrio longitudinal está
asegurado, ya que es difícil imaginar lo crítico que
llega a ser le problema del equilibrio en un cuerpo sumergido y
con flotación neutra; a no ser que por realismo de la navegación,
por ejemplo para hacer emersiones a lo <<ballena herida>>
sea mejor emplear dos.
FUNCIONAMIENTO DE LOS
LASTRES
El funcionamiento de los lastres en un submarino
modelo RC viene a ser un paralelo del de los de verdad, ya que en
la práctica no se trata sino de repetir una misma operación
física sólo que a menor tamaño y con menor
cantidad de agua.Ahora bien, si por lo que respecta a su esquema
teórico de funcionamiento existe un paralelismo notable,
éste empieza a divergir por lo que se refiere al modo de
realizarlo, para hacerse completamente distinto cuando llegamos
a los elementos desencadenantes del proceso de admisión/expulsión
del agua.
En la realidad el sistema mayormente empleado para
sumergirse consiste en abrir las válvulas superiores de los
lastres -las ventilaciones-, con lo que el aire contenido en su
interior se escapa para dar paso, a través de otras válvulas
que hay en el fondo llamadas Kingstons, al agua, bastando con cerrar
ambos para que no entre más. En teoría bastaría
también con el cierre de las ventilaciones, ya que, al no
salir aire, éste no se podría reemplazar por agua,
pero si los Kingstons permaneciesen abiertos cabría, por
medio de la compresión del aire que aún permaneciese
en el interior de los lastres, entrar aún algo mas de agua.
Ello bastaría para que el delicado trimado o equilibrio hidrostático
se fuese al traste, ya que podría tratarse de un total de
algunos metros cúbicos de agua, en especial si la inmersión
es a gran cota, del orden de 300 m. o mas -se cree que actualmente
los submarinos nucleares con casco de titanio o de acero de lata
tensión llegan hasta los 700m-, que ocasiona presiones exteriores
del orden de 30 Kg/cm2., o de unos 70 Kg/cm2. a 700m.
El agua se expulsa delos lastres por medio de aire
a la presión adecuada, la cual, al poder ir ascendiendo el
submarino dentro de la masa líquida hacia la superficie por
medio de los hidroplanos, hace que la presión necesaria no
sea muy alta. Si bien, caso de que así sea menester, el buque
puede <<soplar>> -tal es la palabra empleada en la jerga
del ramo para vaciar lastres, así como ventilar o inundar
la acción de su llenado- desde gran profundidad por medio
de aire a alta presión, aunque consumiendo mayor cantidad
que la necesaria para el primer caso.
Una vez el buque ya ha roto la superficie y se pueden
poner en marcha los motores diesel, en ocasiones, se aprovechan
los propios gases de escape para acabar el soplado de lastres. Ello
evidentemente en aquellos casos en que la propia instalación
de los motores lo haga posible y no se trate de un buque de propulsión
nuclear, en cuyo caso se realiza exclusivamente por aire comprimido
a gran presión obtenido directamente de los compresores.
Pero a bordo de un submarino de verdad existe una
dotación especializada y muy bien adiestrada que se conoce
de memoria cuánto hay que hacer al respecto. En cambio a
bordo de nuestro modelo RC sólo disponemos de los comandos
de radio, y aún éstos actuando a distancia y sin poder
saber con precisión que es lo que esta sucediendo a bordo.
Por ello el sistema de soplar lastres es distinto, y aún
lo será mas según el procedimiento que empleemos.
--
La <<bomba de inmersión>> (E): Los dos
sistemas más empleados son el llamado de bombas de inmersión
y el de gas soplado. Al primero hay quién le objeta que sobrepresiona
el aire del interior del modelo, ya que dicho sistema suele emplear
un motor eléctrico que al girar , a través de una
reducción de engranajes, hace girar a su vez un vástago
roscado el cual arrastra un émbolo o diafragma a lo largo
de un cilindro, con lo cual se aspira agua del exterior que queda
depositada en el interior de la bomba. Pero el desplazamiento del
émbolo, al mismo tiempo que aspira el agua exterior, comprime
el aire del interior del modelo, con lo que a la tratarse de un
volumen relativamente elevado en proporción al del interior
-por regla general entre el 8 y 15%-, ocasiona una sobrepresión
que obliga a trabajar a los elementos estanqueizadores de un modo
-de dentro hacia fuera- para el que no están proyectados.
Como consecuencia es casi inevitable que parte de dicho aire se
pierda saliendo al exterior a través de alguno de los puntos
por los que es posible, en una cantidad que será mayor o
menor según sea la duración de la inmersión
y la precisión y fiabilidad de la propia estanqueización.
En consecuencia, llegado el momento del soplado de lastres, podemos
tener problemas de cierto vacío interior, ya que el émbolo,
al empujar al exterior el agua, necesitará llenar el espacio
que queda con un volumen de aire que tal vez no esté disponible.
Y si los motores llagan a poseer una potencia suficiente como para,
pese a todo, expeler toda el agua contenida en el cilindro, el vacío
del interior aumentará proporcionalmente y podrá darse
el caso de que por simple aspiración, se produzca alguna
entrada de agua que puede llegar a ser de cierta importancia.
Hay quién considera que el sistema de bombas
de inmersión, pues, no es todo lo perfecto que sería
deseable ya que puede causar problemas de alguna entidad. En consecuencia,
en ocasiones, se prefiere acudir al soplado por gas y electroválvulas,
más complejo y delicado, pero evidentemente más seguro
aparte mas real.
-- Soplado por gas y
electroválvulas (F): Hoy en día, la industria
ofrece electroválvulas de gran precisión y varias
vías, además de pequeños recipientes que contienen
gases licuados -habitualmente freón- y disponen de una boquilla
roscada a la que fijar cualquier conducción. Y lo mejor de
todo es que son muy fáciles de obtener, ya que son los recambios
de las bocinas de aire, unos prácticos artilugios que tanto
se emplean en navegación para emitir señales sónicas,
como en el ambiente deportivo para dar bocinazos con los que animar
al equipo propio y al tiempo ensordecer a los partidarios del contrario.
Incluso se dice que el freón empleado en dichas cargas ya
no es perjudicial para la capa de ozono al haberse sustituido por
uno de otro tipo.
La instalación de un sistema
de lastres accionados por medio de freón es muy sencillo.
Se basa en una electro válvula de tres vías -en <<Y>>-
que se dispone de modo que interconecte, según se comande,
los lastres con el exterior o con la carga de gas y el lastre. El
esquema adjunto ilustra sobre el funcionamiento del sistema mejor
que no muchas explicaciones, pero conviene añadir que este
procedimiento es totalmente seguro -salvo fallos- y no presenta
los inconvenientes de ocasionar sobre presiones o vacíos,
y la capacidad de una carga de las citadas debe bastar para tres
o cuatro inmersiones/emersiones, según el volumen del agua
a soplar. Y si se trata de una gran cantidad de agua, lo que indicará
que se trata también de un submarino de buen tamaño,
cabe la solución de emplear varias cargas a la vez o un botellón
de acero de pequeño tamaño, aunque en esta ocasión
debemos emplear cargas de anhídrico carbónico /CO2)
a alta presión -del orden de los 90Kg/cm2. a temperatura
ambiente- como las de extintores llamados de 2Kg., capaces de liberar
entre 200 y 400 litros de gas. Sabed que a causa de su gran presión
precisan que se intercale siempre un manorreductor en el circuito.
No utilizar el CO2 directamente jamás, es muy peligroso.
Por lo que respecta a los propios lastres, deben
recibir el agua por su parte inferior y tener la salida de aire
o la entrada de gas por su parte mas alta, y aún así
a través de un tubo que llegue de extremo a extremo del lastre.
El tubo en cuestión debe tener suficiente diámetro
y a la vez buena cantidad de agujeros para que hagan las veces de
difusor. De este modo, el gas se reparte mejor y fuerza al agua
a salir por el mismo conducto de entrada de un modo más regular.
Al propio tiempo, la cantidad de agujeros impide un taponamiento
con la propia agua del lastre si un vaivén la hace saltar
en el interior del lastre. Al respecto hay que tener presente que
los lastres deben poseer una capacidad algo mayor de la necesaria
y llenarse solo hasta el 80-85% de su capacidad. Así evitamos
problemas a consecuencia de un nivel del agua demasiado alto.
No debe emplearse como fluido de soplado de los
lastres gases combustibles licuados como butano o propano; dentro
del casco siempre se producirá alguna que otra chispa -arcos
de los motores, por ejemplo,- que, en caso de una fuga, daría
lugar a una espectacular y realística explosión, pero
a la vez, y aquí el realismo sería máximo,
acabaría con la vida de nuestro submarino. El gas de soplado
debe ser siempre un gas inerte que no pueda provocar accidentes.
ELEMENTOS DE SEGURIDAD
Un buque con tal grado de sofistificación
precisa de un mínimo de medios de seguridad con los que intentar
evitar una situación comprometida. Los más importantes
son el limitador de inmersión y el equilibrador longitudinal.
El primero es una simple válvula que actúa con presión
hidrostática, el otro es algo mas complicado y debemos procurárnoslo
por nuestros medios.
La válvula hidrostática es algo que
poseen todas las lavadoras automáticas. Se encarga de cerrar
la entrada de agua cuando ha alcanzado el máximo nivel dentro
de la cuba. Es regulable por medio de un tormillo y está
provista de contactos eléctricos que, al ser activados, son
los encargados de cerrar o abrir el correspondiente grifo. En nuestro
caso es la encargada de disparar la electroválvula y poner
en marcha el proceso de emersión en caso que el submarino
se desmande y sobrepase una cota determinada.
El equilibrador longitudinal es un tubo
curvado, cerrado por ambos extremos (ver esquema). Actúa
de modo que si el submarino toma una posición de desequilibrio
clara, de modo automático le haga adoptar otra en consonancia
con nuestros deseos. Hace años sólo se podía
hacer en cristal. Hoy se puede emplear tubo de plástico rígido
transparente, para lo que puede servir el color verde empleado en
peceras, que moldearemos con aire caliente. Lo más complicado
es obtener suficiente mercurio, ya que se trata de un producto caro
y raro. Podremos hallarlo en una tienda de productos químicos.
De cualquier modo si se usa este dispositivo, es conveniente poder
anularlo a voluntad puesto que caso contrario obligará siempre
a que nuestro submarino navegue nivelado, algo que en según
qué momentos no es correcto. Funciona abriendo o cerrando
los oportunos circuitos eléctricos por medio de la masa de
mercurio que se desplaza en el interior del tubo, por lo que reza
a su radio de curvatura hay que tener presente que cuanto mayor
es el radio más sensible resulta.
PROPULSIÓN
El problema de la propulsión no afectará
al funcionamiento del submarino, pero sí puede revelarse
un inconveniente de orden constructivo. Por otra parte la maniobrabilidad
del modelo quedará afectada según se trate de un buque
con una o dos hélices.
Pero esta parte del problema es probable nos venga
resuelto de antemano según el modelo que elijamos, porque
si optamos por un sumergible, será difícil hallar
alguno que no sea de dos hélices, y solo cuando pensamos
en un submarino nos hallaremos frente al dilema, porque es precisamente
ante este tipo de buques que hallaremos ambas posibilidades.
Tened presente que un sumergible, además
de llevar dos hélices, presentará unas dificultades
constructivas -formas de casco y demás- muy distintas. Por
lo menos si optamos por un modelo a escala o semimodelo. Con un
par de hélices se maniobra mejor que con sólo una,
por la posibilidad de hacer ciaboga; además, los submarinos
uniárboles suelen tener una disposición y formas de
timones e hidroplanos que hace que sus curvas de evolución
o radios tácticos sean mayores que los de dos hélices.
A cambio, ofrecen ventajas de tipo constructivo y táctico.
Pero un submarino monoárbol, al estar construido
por lo general a partir de una sección redonda -volvemos
a hablar del modelo, no de los submarinos reales- nos ofrecerá
una posibilidad que no lo hará ningún otro sumergible
ni casi ningún submarino de dos hélices, como es el
contar con la posibilidad de disponer todos los elementos sobre
una bandeja interior y así facilitarnos un acceso fácil
y seguro a través del cono de cola, que de este modo llevará
incorporado el motor y todos los elementos de comando de la cola
(timones verticales e hidroplanos), lo que es una posibilidad a
tener muy en cuenta porque facilita extraordinariamente la construcción,
la racionaliza en grado sumo y a la vez permite acceder al casco
mediante una sección circular, lo cual ya vimos era uno de
los mejores sistemas.
Como en todo, habrá alguna excepción
-un tipo XXIII es monoárbol pero con una sección bastante
complicada que recuerda un <<8>>- o habremos de realizar
algo así como una adaptación a nuestras necesidades
de cascos que no son completamente redondos y disponen de una superestructura
inundable de pequeño tamaño -caso de los Galerna/Agosta
y otros tipos similares de tercera generación- aunque ésta
no llega el propio cono de cola. Pero de cualquier modo es una posibilidad
que hay que tener en cuenta y en la que hay que pensar detenidamente.
ACCIONAMIENTO DE LOS HIDROPLANOS
Y TIMONES
Construir adecuada y fiablemente estancos los pasos
de mandos para los timones e hidroplanos es una tarea que aún
sin poder considerar imposible sí resulta bastante comprometida,
ya que obliga a emplear empujadores y ejes provistos de tubo exterior,
casquillos o retenes rellenando todo el espacio interior con grasa
hidrófuga. Y si al llegar aquí alguien piensa en el
empleo de mandos flexibles Bowden que se vaya olvidando de ellos,
dado que no ofrecen grados de estanqueidad suficiente, puesto que
estos deben disponer de ciertas holguras entre tubo y alma para
evitar atorarse, lo cual no casa con la idea de una estanqueidad
fiable. Pero al respecto, la moderna tecnología electrónica
ha venido en auxilio del modelista de submarinos RC.
Hace unos años pensar en un servo
de funcionamiento estanco, o sea, capaz de funcionar debajo del
agua, era una quimera. Pero hoy en día no es nada raro hallarse
frente a servos que si lo son gracias a una serie de juntas tóricas
que cierran las diferentes partes de la caja, así como el
brazo de mando y la caja de engranajes. Por ello llegado el momento
de pensar en este punto tenemos dos soluciones, optar por una construcción
clásica en la que encomendemos la estanqueidad del interior
del submarino a los elementos ya citados de ejes, retenes, casquillos
y/o tubos o, si preferimos ir por otro camino, emplear servos estancos
que no necesitarán mas que un pegote de silicona en el punto
por el que penetran al casco. Aunque tal solución conlleve
dos servidumbres obligadas, elegir una marca y modelo que hayan
demostrado suficientemente su fiabilidad, y cortar y empalmar los
hilos -por dentro del casco y asegurando los empalmes con soldadura
de estaño y protegiendo las soldaduras con funda termorretráctil-
para que el agujero del paso de cables no tenga mas que el diámetro
justo por el que habrán de pasar los tres hilos, el cual
se sellará con silicona.
ESCALA Y MEDIDA
La escala elegida al reproducir un buque, y consecuentemente
la medida resultante, es un punto que frecuentemente da origen a
serias y enconadas discusiones, por lo que no resulta extraño
que en nuestro caso también lo haga. En efecto, construir
un submarino sumergible por medio de un equipo de RC exige ubicar
en el interior de un casco un conjunto de elementos bastante numerosos,
por lo que éste deberá tener un mínimo de medidas
y suficiente espacio interior.
Pero se nos antoja asimismo válido que cuanto
mayor sea el casco tanto más complejas deberán ser
algunas soluciones, en especial si hablamos de escotillas de acceso
de gran superficie. Por ello, pensad en un buque de reducido tamaño
en la realidad no es ningún despropósito, ya que gracias
a ello obtendremos unas medidas aceptables y un espacio interior
más que suficiente trabajando a una escala adecuada, con
lo que problemas como los de las medidas y efectividad de la hélice,
timón e hidroplanos casi se resolverán por si solos,
ya que no olvidemos que un modelo se comporta tanto mejor cuanto
mas se aproxima al tamaño real.
En este número ofrecemos información
gráfica de dos tipos de submarinos españoles que resultan
totalmente desconocidos para el gran público. Nos permitimos
llamar la atención sobre ellos porque reúnen buena
parte de las cualidades más favorables de que hemos hablado,
ya que son de sección redonda, monoárboles, sin hidroplanos
proeles, con hélice entubada -lo que aumenta su rendimiento-
y, por si todo ello fuera aún poco, con un cuerpo principal
completamente cilíndrico, lo que posibilita emplear siempre
tubo de aluminio, incluso de plástico de desagüe, o
similar para hacerlo.
No pretendemos sugerir que sean de construcción
obligada ni que vayan a resolver todos los problemas porque resulten
un tipo de buque casi ideal, pero sí que son unos buques
que pueden resultar, además de atractivos, prácticos,
ya que permiten trabajar con desplazamientos muy aceptables y ello
dentro de tamaños razonables. Así, un cuadro de características
<<tipo>> de estos buques arroja los siguientes resultados
según fórmulas clásicas de la tabla 1. Es evidente
que no son los únicos buques reales cuyo tamaño les
permite proporcionar medidas relativamente manejables, pudiendo
incluso pensar en submarinos históricos, como los propios
prototipos Walter (VB-60; V-80; V-300/II; V-300/III; Wa-201 y Wk-202)
o los tipos XVII B, XVII G, XVII K o XXII alemanes. Pero la forma
de casco de todos es de sección mas bien elíptica,
lo cual no facilita precisamente su estanqueización. Y los
llamados <<de bolsillo>>, Biber, Seehund, hecht, Mölch
y similares, con la única excepción de estos dos últimos,
tampoco tienen formas circulares.
Por lo demás cualquier otro tipo de submarino
obliga a trabajar a escalas del orden de 1/50 -la eslora habitual
de un sumergible de la 2ª Guerra Mundial oscilaba entre los
60 y 100 m.-, así como entre los 40 y 70 la de los submarinos
modernos convencionales de tercera generación. Por lo que
respecta a los nucleares es ya otro cantar, con esloras bastante
mayores los tipos/clases lanzamisiles estratégicos (del orden
de 170 m. los balísticos tipo Thyphoon rusos y Ohio norteamericanos,
algo menores los Vanguard británicos y Le Triomphant galos),
más reducidos los de ataque (unos 110 m. los Seawolf y Los
Angeles norteamericanos, así como los Akula rusos, y unos
85-90 los Trafalgar/Astute británicos) y casi iguales a los
convencionales -solo 70 m.- los franceses Rubis.
INMERSIÓN HIDRODINÁMICA
La inmersión llamada hidrodinámica
es radicalmente distinta de cuanto se ha contemplado hasta ahora,
por lo menos por lo que se refiere al equipo interior del submarino.
En este sistema de inmersión no se emplea mas que la potencia
de los motores y la fuerza representada por las medidas de superficie
y ángulo de buceo de los hidroplanos. Es un sistema que puede
resultar adecuadamente válido a condición de que las
respectivas diferencias entre peso y desplazamiento no sean muy
elevadas, lo que obligaria a una potencia de motores muy alta, así
como descomunal la superficie de los hidroplanos. Y aún así
la maniobra de inmersión pecaría de irreal, ya que
sería muy rápida -un sumergible alemán tipo
VII C se sumergía en 20 segundos y uno tipo Fleet norteamericano
en unos 60- y un poco <<vista y no vista>>.
Pero tiene la inmensa ventaja de ser
mecánicamente mucho más sencilla, y además
ofrece otra mas que puede revelarse casi como definitiva ante el
aficionado que gusta poco de complicarse la vida: el que actualmente
haya en el mercado un equipo de montaje de buena calidad y razonable
grado de dificultad (el U-47 de Robbe) y precio, lo cual puede demostrarse
como el argumento definitivo para que dentro de no mucho veamos
submarinos sumergiéndose en todos y cada uno de los lagos
capaces de albergarlos.
Porque, como se ha dicho, la inmersión hidrodinámica,
una vez logrado un trimado efectivo del modelo y cogida la correspondiente
práctica, puede resultar casi tan realística como
la hidrostática, aunque dentro de nuestros respectivos corazoncitos
sepamos que no es lo mismo.
EL COMANDO RC BAJO EL
AGUA
Es éste un problema cuya resolución
queda casi totalmente fuera de la mano del submarinista RC. Las
emisiones en UHF y HF, por sus propias características técnicas,
no suelen penetrar muy profundamente por debajo de la superficie
del agua, en consecuencia cabe dentro de lo posible que en un momento
u otro se nos aparezcan algunos fenómenos imprevisibles y
medio desconocidos sobre los que muy poco podremos hacer.
La mejor solución para procurarnos una recepción
a prueba de fallos -o por lo menos a prueba de este tipo de fallos,
no de aquellas sorpresas que de tanto en cuanto nos reserva todo
equipo de radiocomando- es utilizar una antena exterior sujeta a
una boya, el extremo del periscopio, etc., pero como navegar con
un submarino que deja tras de si el indudable rastro del recorrido
efectuado no queda, que digamos, como muy guerrero, siempre hemos
de contar con que en uno u otro momento se produzca un fallo que
obligue a una recuperación de emergencia. Tal vez haya que
buscar por ahí el que la mayoría de encuentros y concursos
se realicen en piscinas de medidas suficientes y aguas cristalinas
y transparentes.
Un tipo de emisión que penetra mucho mas
en la masa de agua es la LF, o baja frecuencia, pero no existen
equipos que emitan en ella, por lo que una elucubración en
este aspecto no es mas que una quimera, al igual que la de disponer
de otro que lo haga por ondas sónicas que se propagan a distancias
mucho mayores en el agua.
Por ello, nos guste o no, proporcione o no problemas,
no tendremos otra solución que acudir a los habituales equipos
de radicomando que emiten en las diversas bandas existentes entre
27 y 72 Mhz. La banda de 433 Mhz puede deparar, además y
al propio tiempo, algunas desagradables sorpresas aún más
impredecibles. No obstante, al respecto, informaciones sobre este
tema puntual que hemos recibido directamente de uno de los grandes
submarinistas RC europeos (a cuya obra tenemos programado dedicarle
un comentario en el próximo número), indican que sus
submarinos son comandados en la banda de 40 Mhz y alcanzan los 5
m. de profundidad sin problemas, lo que no deja de ser una cota
bastante aceptable.
De cualquier modo también hay que reconocer
que navegar entre aguas un tanto o un mucho turbias no deja de ser
algo así como andar a ciegas en una habitación a oscuras
en plena noche cerrada, puesto que resultará un tanto difícil
pronosticar dónde y cómo emergerá nuestro submarino,
ya que no será difícil que en una inmersión
en aguas turbias, en las que es imposible conocer ni el rumbo ni
la posición que ha ido adoptando nuestro buque, al cabo de
un rato de intentar navegar <<a estima>>, acabemos por
no estar ciertos de ninguna posible posición, y al fin de
la navegación de nuestro submarino podrá emerger lo
mismo en pleno centro del lago que darse de bruces contra la orilla.
Lo cual si se trata de una orilla fangosa capaz de apresarle en
un peligroso abrazo puede resultar bastante embarazoso.
Por último y al respecto digamos que todo
submarino RC que se precie de tal debería ir provisto de
un sistema de seguridad que le obligue a salir a superficie cuando
se presente un problema, algo sumamente fácil con los equipos
de hoy en día que disponen de <<fail safe>>.
Pero como este sistema no figura en todos los equipos de radiocomando,
en especial en los de menor precio, será menester agenciarse
uno de los módulos <<fail safe>> que existen
en el mercado, el cual deberá intercalarse entre receptor
y servo de la bomba de inmersión o comando de electroválvula
de paso del gas. Y si por lo que fuere, ni uno ni otro nos resulta
accesibles, pensad que al menos sí deberíamos proveer
a nuestro submarino de la citada electroválvula de lavadora
que limitará la cota máxima de modo bastante aceptable.
Y como es muy probable que hasta uno o dos metros debajo del agua
sí podamos confiar en que la recepción se efectúe
sin problemas, no parece hubiésemos de tener mayores bretes
en este aspecto. Si acaso, el problema, en el caso de navegar por
aguas procelosas, residirá en si se empotra contra la orilla
a una cota menor que la de seguridad.
UN MUNDO DENTRO DE OTRO
MUNDO
La afición a navegar y construir submarinos
RC, algo que hace sólo unos pocos años constituía
todo un reto, en cierto modo sigue aún siéndolo hoy,
pero hay que advertir que se trata de un reto que ha sido asumido
por una buena cantidad de aficionados. Tan considerable es dicha
cantidad que se puede hallar grupos numerosos que practican esta
especialidad en casi todos los países en que existen modelistas
navales RC -por desgracia, en este aspecto, como en tantos otros,
el nuestro no cuenta-, donde celebran periódicas reuniones
en que intercambian informaciones y experiencias de toda clase.
En tales reuniones se ven submarinos de todo tipo
y modelos, con todas y cada una de las ocurrencias que les ha pasado
por la magín a aquellos que los han construido, cuando no
cuantos accesorios inimaginables están disponibles en los
catálogos de las empresas especializadas que ya no se limitan
a las piezas necesarias para, pura y simplemente, comandar uno de
los diversos submarinos que están disponibles en versión
comercial más o menos acabada.. Así, hoy por hoy,
existen desde torpedos autopropulsados eléctricamente que
se disparan y paran automáticamente, hasta imitadores electrónicos
del clásico <<ping>> del sonar.
Todo ello incluyendo, como es natural,
a todos y cada uno de los diversos tipos de submarinos que han existido,
sin olvidarnos del mismísimo buque del Capitán Nemo,
el Nautilus, en versión de Walt Disney.
En los Estados Unidos se celebran competiciones
exclusivas para submarinistas y en Europa, en concreto en Alemania,
cada año suelen organizar un par o tres de tales reuniones,
en la s que ya no basta llevar un submarino normal, porque uno de
tales buques, de tan común y manido, no llama la atención
a nadie. Por lo que no es extraño que se vean desde tiburones
capaces de dar el pego en cualquier playa y a cualesquiera bañistas,
hasta el propio Nessie, el famoso monstruo marino del lago Ness,
o todo tipo de bicho que por nadar en el mar sea susceptible de
ser reproducido en versión RC.
Y es que el hombre, como sucede siempre, sólo
da cierto valor a una obra cuando se trata de la primera, segunda
o, como mucho, tercera vez que se puede ver. A partir de ahí
pierde gran parte de su valor y hay que buscar la originalidad y
la rareza, ya que lo normal ha perdido todo su interés. Pero
al respecto basta con decir que existe una asociación exclusiva
para submarinistas RC, la The Association of Model Submariners.
Y no obstante, pese a todo, la construcción
y navegación de un submarino modelo RC sigue siendo la obra
cumbre, la más compleja, difícil y meritoria que cabe
construir en el mundo del modelismo naval de RC. Aunque debido a
la abundancia de medios que la industria especializada pone hoy
en día al alcance del aficionado haya quién lo considere
algo así como <<chupau>>.
Por Camil Busquets
"Barcos RC" Año II- Nº 4
|
|