|
MODELISMO Y FOTOGRAFIA Tan apasionante como construir una maqueta puede ser el fotografiarla. La fotografía como complemento de la afición al maquetismo nos permite enseñar a los demás el proceso de construcción de un modelo, ampliar algún detalle del que estemos especialmente orgullosos o contar una historia mediante la maqueta y la ambientación a la que la sometamos. Incluso, se puede hablar de lo bien construido y organizado que esta un diorama según lo fácilmente que se deje fotografiar.
Para atender a casi todas las situaciones que podamos imaginar necesitaremos, aparte del cuerpo de la cámara, una gama de objetivos que nos cubran desde el gran angular hasta el tele medio. Las ópticas fijas son más sencillas de manejar y proporcionan mejor calidad pero también son más caras, afortunadamente, hoy en día, hay objetivos zoom que, en un solo elemento, llevan toda la gama de focales que necesitamos y dan una calidad razonable sin ser excesivamente caros. Estos objetivos también tienen la ventaja de que suelen disponer de posiciones macro que nos permiten abordar por primera vez el tema.
Las lentes de ampliación (que realmente son simples lupas) se enroscan en la parte frontal del objetivo (como un filtro cualquiera), y con dos o tres tendremos suficientes rangos de ampliación pues se enroscan entre si uniendo su poder de aumento. Su potencia, es decir, su distancia focal, se expresa en dioptrías y cuando se combinan, el poder final alcanzado es la suma de las potencias individuales. Tienen la ventaja de no disminuir la luminosidad de la óptica con la que trabajemos. Es conveniente no superar las seis dioptrías si queremos que nuestras imágenes no pierdan calidad. Los anillos de inversión también proporcionan buenas ampliaciones. Son exclusivos de cada marca ya que se enroscan al frontal del objetivo y por el otro lado llevan una bayoneta para montarlo al cuerpo de la cámara. Con ellos, los mejores resultados se obtienen con ópticas normales (50 mm de focal) y con angulares (menos de 35 mm de focal) y trabajando con diafragmas f/8 o f/11 que nos proporcionan la mejor definición óptica. Si trabajamos con objetivos tipo zoom hay que tener en cuenta que por encima de 50 mm de distancia focal la imagen proyectada en la película será menor que la real mientras que, por ejemplo, para un angular de 20 mm la relación de ampliación será de 3´5:1. Como con las lentes, el mejor sistema para enfocar es colocar el objetivo en infinito (marca 8) y mover la cámara o el objeto a fotografiar hasta obtener foco allí donde deseemos. Con los anillos de inversión las distancias de enfoque son muy cortas. Para un 50 mm la miniatura tiene que estar a 9´5 cm y con un angular de 28 mm la distancia se reduce a tan solo 5 cm.Con estos anillos, el control de la luz es mucho más crítico que con las lentes. A mayor relación de ampliación menos luminosidad. Los anillos de inversión presentan el inconveniente de que si se usan con cámaras automáticas se pierden todos los automatismos.
Además del punto de vista es importante el objetivo: -- Un óptica de 50 mm o normal (llamada así
porque, en el formato de 35 mm, es la que nos permite fotografiar con
una visión semejante a la del ojo humano) mostrara las proporciones
habituales de los objetos, sin apenas deformaciones.
Los focos nos permiten observar en todo momento las luces y sombras que tendremos en el momento del disparo. Si modificamos la situación veremos al instante los resultados de las variaciones efectuadas. Además podremos calcular la luminosidad de la escena con el exposímetro de la cámara, sin necesidad de recurrir a un fotómetro externo, como tendríamos que hacer con los flashes para estar seguros de los ajustes a realizar. El único problema de los focos fijos con el que hay que tener cuidado de verdad es la gran temperatura que alcanzan. Podemos llegar a quemarnos si tocamos donde no debemos, pero es que nuestra querida maqueta también puede sufrir estragos si la sometemos durante mucho tiempo a esas elevadas temperaturas. Contra las quemaduras la única solución posible es la precaución a la hora de manipular la escena. Para evitar que la maqueta se deforme hay que trabajar rápido y como medida de seguridad puede servir el interponer un papel entre el foco y el modelo. Esto reduce la temperatura a la que sometemos la miniatura y además nos puede servir para cambiar el color de la luz según el color del papel y para modificar las sombras según la distancia a la bombilla a la que lo situemos. Cuanto más cerca de ella mas duras serán las sombras y más suaves según lo alejemos. Con tres focos medianamente potentes podemos hacer frente a cualquier situación fotográfica que queramos. Dos iluminando indirectamente proporcionando luz ambiente y el tercero iluminando el objeto principal por ejemplo.
Lo mismo que podemos situar los focos donde nos interese, podemos colocar los flashes, si nos decidimos por ellos, en cualquier lado mediante cables sincron y células fotoeléctricas. Hay flashes anulares especiales para macrofotografía que están indicados para objetos especialmente pequeños y difíciles de iluminar. Tienen el inconveniente de que proporcionan una iluminación plana que no produce sombras que permitan ver el volumen del objeto a fotografiar. Pero sea cual sea el método de iluminación empleado siempre hay que tener en cuenta que el ojo humano es más perfecto que cualquier película fotográfica y que compensa mucho mejor las luces y las sombras. En la foto final las zonas de sombras serán más oscuras que lo que veíamos al preparar la toma. La experiencia en el manejo de los equipos es el mejor sistema para solventar todo esto y no llevarnos decepciones. Lo único que necesitamos para hacer buenas fotos de nuestras maquetas es tener ganas y perseverar aunque los primeros experimentos no nos salgan tal cual queríamos. El equipo descrito es lo mínimo imprescindible pero en el mercado fotográfico hay infinidad de elementos que, aunque no son esenciales, pueden ayudarnos. Es el caso de los filtros. Son utilísimos y entre filtros de color y filtros de efectos especiales podemos encontrar una variedad abrumadora. Antes de usarlos es conveniente conocerlos bien y no abusar de ellos, pueden mejorar una foto pero pueden destrozarla si nos pasamos. Tenemos filtros de campo partido para exponer las mitades del negativo de forma independiente; filtros difractores para conseguir estrellas a partir de puntos de luz; filtros para dar sensación de movimiento; filtros para niebla; de colores degradados para cambiar el tono del cielo Si el fotómetro de la cámara se nos queda pequeño podemos comprar uno externo. Podemos ponerle rotulas especiales al trípode. La variedad es prácticamente ilimitada y solo cada uno sabe lo que le hace de verdad falta y cuanto esta dispuesto a gastar en su afición pero el trípode hay que considerarlo imprescindible ya que mantiene la cámara en su sitio en exposiciones largas. También es aconsejable un cable disparador para evitar trepidaciones al apretar el obturador. Una vez visto todo esto, es el momento de plantearnos la realización de la fotografía. Una buena foto comienza con la idea que nos lleva a ella. Esta idea ha de estar tan clara como nos sea posible. Tenemos que tener claro que queremos fotografiar ¿un detalle? ¿el montaje? ¿un diorama? Y como hacerlo ¿blanco y negro? ¿diapositivas? ¿una sola toma o una serie de ellas? ¿fotografía interior o exterior?
La fotografía en interiores es la más empleada. Si queremos mostrar un detalle o el proceso de construcción de una maqueta tomaremos las fotografías en "el taller" probablemente. Básicamente necesitaremos una mesa de trabajo y un respaldo donde apoyar los fondos de la escena y sujetar las planchas donde rebotar las luces. Para fotografiar figuras o pequeños vehículos una silla puede resultar un plató portátil de lo más cómodo, pues presenta las superficies horizontales y verticales que precisamos. El respaldo soportará un fondo de papel que, en forma de curva cubrirá este y el asiento. El fondo puede ser una simple cartulina de color, un fondo degradado comprado en tiendas especializadas o una fotografía acorde en temática y proporciones con la miniatura a fotografiar. Paisajes editados a propósito para maquetas ferroviarias, o fotos sacadas de publicaciones o de nuestras colecciones personales pueden resultar la ambientación que buscábamos. Cuidado con la ley de la perspectiva, lo que esta más lejos siempre se vera más pequeño que lo que esta en primer plano. Cuidado también con el punto de vista y la iluminación, hay que procurar que coincidan los del fondo con los de la toma que estamos realizando.
Lo iluminamos todo con un foco, equilibrando el contraste con otro foco orientado de manera indirecta o con la luz principal reflejada y evitando siempre que se vean reflejos en el papel que hace de fondo (algo que ocurre fácilmente con los papeles fotográficos). Si situamos la maqueta delante de una foto, hemos de acompañar la misma con un pequeño diorama que integre fondo y miniatura, pues sino el sujeto principal estaría aislado y la imagen se vería artificial. Debido a la poca profundidad de campo, el fondo saldrá desenfocado pero eso es una ventaja pues resaltara el modelo principal. Las maquetas no tienen que ir necesariamente montadas en un diorama permanente. Podemos construir pequeños decorados donde situar la maqueta para nuestras fotos. Preparación del decorado: Conseguir un desierto puede ser tan sencillo como extender un poco de arena haciendo ondas sobre un fondo azul degradado hacia blanco y adornarlo con "pedruscos" o "matojos" según lo duro que queramos hacerlo. Un bosque es tan sencillo como disponer unas ramas dando la sensación de árboles, con unas cuantas hierbas y líquenes en acertada distribución. El corcho colocado sin que se vean los cortes puede perfectamente simular rocas y un papel de lija, según lo miremos, puede parecer el asfalto de una carretera. Los paisajes que obtengamos solo dependen de la imaginación que le echemos al asunto. Las cosas no siempre son lo que parecen, todo depende de las escalas, la iluminación y el enfoque que les demos.
Las fotos en exterior, menos comunes en maquetismo, son también muy divertidas y no son nada complicadas. Hay que tener cuidado a la hora de elegir la zona a fotografiar. Las distintas figuras necesitaran distintos ambientes, y no es lo mismo fotografiar una canoa india que un tanque del Afrika Corps. Lo mismo que con las fotografías en interior hay que tener cuidado con las proporciones. Un árbol demasiado cercano aparecerá exageradamente grande y evidentemente desproporcionado, pero si esta muy lejos solo será una mancha borrosa. Hay que buscar la distancia justa. En exterior hay que tener especial cuidado con la iluminación. En días soleados el contraste entre las zonas de luces y las de sombras puede ser excesivo y habrá que aclarar estas últimas mediante reflectores o el flash en posición de relleno. Si el sol no esta en la posición que nos interesa podemos usar un espejo para dirigir los rayos allí donde hacen falta. En días nubosos la luz puede variar en un momento al taparse o salir el sol con los movimientos de las nubes. Y en días nublados la luz puede ser demasiado fría. Los mejores momentos del día para fotografiar en exterior son las primeras horas de la mañana y las ultimas de la tarde. En esos momentos los rayos solares tienen una hermosa tonalidad dorada muy calida y además como se dirigen de manera rasante proporcionan las mejores sombras.
Si hay algún inconveniente la imaginación es fundamental a la hora de superarlo. Podemos recurrir a un simple folio, a papel de aluminio o a papel de regalo dorado para aclarar las sombras de las zonas que no estén iluminadas o para dar más calidez a la luz que tiene la miniatura Para confeccionar fondos podemos recurrir a cartulinas, a fotos que tengamos por ahí, podemos construirlos con yeso o escayola pintados Las posibilidades son tantas como se nos ocurran. Incluso puede quedarnos tan bien la decoración que se merezca convertirla en permanente.
Nombre o identificación de la foto
|
||||||||||||||